Compartiendo trabajo y conservación en la Costa Chica de Guerrero

Durante esta semana tuvimos la oportunidad de visitar dos de las comunidades que forman parte de la red del Grupo Tortuguero de las Californias (GTC) en la Costa Chica de Guerrero: Barra de Tecoanapa y Punta Maldonado El Faro. Más que una visita de trabajo, estos días fueron una oportunidad para encontrarnos con las personas que, desde sus propias comunidades, mantienen vivas las acciones de conservación de las tortugas marinas y para seguir construyendo, de manera conjunta, nuevos proyectos y formas de fortalecer este esfuerzo.

El trabajo de quienes protegen las playas

En Barra de Tecoanapa acompañamos las actividades de monitoreo de anidación que realiza el grupo tortuguero comunitario durante la temporada. Detrás de cada recorrido nocturno, cada nido localizado y cada tortuga registrada existe un equipo de personas que dedica tiempo y esfuerzo a proteger su playa y a dar seguimiento a las tortugas que llegan a ella.

El grupo tortuguero comunitario de Barra de Tecoanapa está integrado por Brígido, Rica, Gloria, Vicki, Óscar, Rome, Fray, Naye, Chucho, Lore, Emanuel y Don Pedro, quienes participan en las actividades de conservación y monitoreo de anidación en la comunidad.

Recorrer la playa junto con quienes conocen el sitio, sus temporadas y la dinámica de las tortugas permite no solo dar seguimiento a la actividad reproductiva, sino también intercambiar experiencias y conocimientos que se han construido a lo largo de los años. El conocimiento que existe dentro de las comunidades es una parte fundamental del trabajo de conservación y permite entender mejor las particularidades de cada playa y de las tortugas que la utilizan.

La visita también sirvió para sentarnos a conversar sobre el trabajo que se realiza actualmente y sobre las oportunidades para desarrollar nuevos proyectos. Definir objetivos, identificar necesidades y pensar en conjunto las siguientes acciones es una parte fundamental de la conservación comunitaria. Cada playa tiene sus propias características y retos, por lo que escuchar a quienes trabajan directamente en ellas es indispensable para plantear estrategias que realmente respondan a las necesidades de cada comunidad.

Conservación que se comparte

En Punta Maldonado El Faro, la visita coincidió con el 5.º Festival Afromexicano de Guerrero, celebrado en San Nicolás y Punta Maldonado El Faro. Este encuentro reunió diferentes actividades culturales y comunitarias, creando también un espacio para hablar sobre la importancia de conservar los recursos naturales que forman parte del territorio.

En El Faro, el trabajo de conservación es impulsado por un grupo comunitario integrado por Arturo, Armando, Oliver, Caro, Rafa, Pino, Jose Ángel y Seferino. Son ellos quienes, desde la comunidad, participan en las actividades de protección y monitoreo de las tortugas marinas que llegan a sus costas.

Como parte del festival, el grupo comunitario de Punta Maldonado El Faro impartió talleres sobre conservación de tortugas marinas. A los talleres asistieron niñas y niños, así como diferentes personas de la comunidad, quienes tuvieron la oportunidad de aprender más sobre las tortugas que llegan a sus playas, su ciclo de vida y las principales amenazas que enfrentan.

La participación de niñas y niños fue especialmente importante. Los espacios de educación ambiental permiten acercar la conservación a las nuevas generaciones y compartir con ellas el conocimiento sobre las especies que forman parte de su entorno. Hablar de las tortugas marinas desde la propia comunidad permite que estos temas se relacionen con algo que conocen, que forma parte de su territorio y que pueden encontrar directamente en sus playas.

Pero los talleres no estuvieron dirigidos únicamente a los más pequeños. También participaron personas de la comunidad, generando un espacio de intercambio en el que fue posible conversar sobre las tortugas marinas, las actividades de protección que se realizan en El Faro y la importancia de mantener estos esfuerzos a lo largo del tiempo.

Estos espacios de educación ambiental son especialmente importantes porque permiten que el conocimiento sobre las tortugas marinas no se quede únicamente entre quienes participan directamente en los monitoreos. Compartir lo que ocurre en las playas con las nuevas generaciones y con otros integrantes de la comunidad ayuda a que más personas conozcan el trabajo que se realiza y comprendan por qué es importante proteger estos espacios.

Durante estas actividades, integrantes de Ecomar-UAGro y GTC acompañamos y apoyamos al grupo comunitario, compartiendo conocimientos y experiencias y fortaleciendo los vínculos entre quienes participan en la conservación de las tortugas marinas en la región.

Conociendo de cerca el monitoreo

Además de los talleres, realizamos un monitoreo de tortugas marinas en el que se capturaron y evaluaron 7 tortugas verdes del Pacífico Oriental.

El monitoreo permitió que integrantes de la comunidad observaran de cerca el proceso de captura, evaluación y manejo de los ejemplares, así como los diferentes datos que se recopilan durante estas actividades. El registro de las tortugas permite generar información sobre los individuos que utilizan estas aguas y conocer mejor las características de la población que habita o utiliza esta zona.

Para quienes participan en la conservación desde la comunidad, estos momentos también representan una oportunidad para fortalecer sus conocimientos y compartir experiencias directamente en el campo. La investigación y el monitoreo adquieren un significado especial cuando la información generada puede regresar a las comunidades y contribuir a comprender mejor los recursos naturales que forman parte de su territorio.

Todas las actividades de manejo realizadas durante la visita se llevaron a cabo bajo un permiso de colecta científica autorizado por SEMARNAT, siguiendo los procedimientos establecidos para el trabajo con fauna silvestre.

Un nuevo corral para El Faro

Durante nuestra estancia también aprovechamos para construir el corral de incubación de El Faro, que permitirá proteger las nidadas recolectadas durante la temporada de anidación y reducir algunos de los riesgos que enfrentan los huevos directamente en la playa.

La construcción y preparación de estos espacios forma parte de las acciones que acompañan el trabajo de protección de nidos durante la temporada. Tener un área adecuada para la incubación permite al grupo contar con un sitio donde dar seguimiento a las nidadas que, por diferentes razones, requieren ser trasladadas desde la playa.

Detrás de cada nido protegido hay personas recorriendo la playa, identificando rastros y hembras, localizando nidadas, registrando información y dando seguimiento a los procesos de incubación y liberación. Son actividades que requieren constancia durante toda la temporada y que dependen, en gran medida, del compromiso de las personas que viven y trabajan en estas comunidades.

Fortaleciendo una red de conservación

Visitar estas comunidades nos recuerda que la conservación de las tortugas marinas no ocurre únicamente durante una jornada de monitoreo o en un taller. Es un trabajo continuo que se construye a partir de la experiencia local, la participación comunitaria, la educación ambiental, la investigación y la colaboración entre diferentes organizaciones e instituciones.

La red GTC reúne comunidades que enfrentan realidades distintas, pero que comparten el compromiso de proteger las tortugas marinas y sus playas. Estos encuentros permiten mantener la comunicación entre los diferentes grupos, intercambiar experiencias y buscar nuevas maneras de acompañar y fortalecer el trabajo que cada comunidad desarrolla en su territorio.

En la Costa Chica de Guerrero, las comunidades han construido a lo largo del tiempo un conocimiento profundo sobre sus playas y sobre las tortugas que llegan a ellas. Reconocer ese conocimiento y trabajar a partir de él es fundamental para desarrollar acciones de conservación que sean pertinentes, sostenibles y que puedan mantenerse a largo plazo.

Por eso, detrás de cada actividad realizada durante esta visita queremos reconocer, sobre todo, a las personas que hacen posible que el trabajo de conservación continúe en sus comunidades. A Brígido, Rica, Gloria, Vicki, Óscar, Rome, Fray, Naye, Chucho, Lore, Emanuel y Don Pedro, en Barra de Tecoanapa; y a Arturo, Armando, Oliver, Caro, Rafa, Pino, Jose Ángel y Seferino, en Punta Maldonado El Faro. Su trabajo, compromiso y conocimiento del territorio son una parte esencial de la conservación de las tortugas marinas en esta región.

También agradecemos al Dr. Himmer Castro Mondragón, a la M. en C. Brenda Sarahí Ramos Rivera, Ana Gabriela Gatica, Algreg Mejía, Jesús Cortez, Humberto Martínez y Manuel Traviezo, integrantes de Ecomar-UAGro, por acompañar y apoyar estas actividades.

Agradecemos a las comunidades de Barra de Tecoanapa y Punta Maldonado El Faro por recibirnos, compartir su experiencia y permitirnos acompañar parte del trabajo que realizan. Estos encuentros nos recuerdan que conservar también significa compartir conocimientos, aprender de quienes conocen el territorio y construir juntos nuevas formas de protegerlo.

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