Datos fascinantes de la Biología de las Tortugas Marinas

Vamos a explorar un poco acerca de la biología de esta increible especie. Su tamaño, forma, ecología y otros factores hacen que las tortugas marinas sean únicas y sorprendentes.

La biología de las tortugas marinas nos dice mucho acerca de los dinosaurios. Es una forma de conocerlos. Ellas, como los dinosaurios, son de gran tamaño y migran distancias muy extensas. También comparten con estos grandes reptiles la falta de procesos metabólicos para generar calor, a diferencia de los mamíferos y las aves.

El Caparazón

Comencemos conociendo su caparazón. En todas las especies de tortugas, excepto en la Laúd, el caparazón está formado por escudos, constituidos por placas de origen dérmico. Se compone de una proteína muy similar a la que compone nuestras uñas y pelo (queratina). El caparazón cubre los huesos de las tortugas y se forma desde que la tortuga está en fase de huevo. El caparazón de las tortugas Laúd no tiene escudos de queratina, sino que está cubierto por una piel coriácea sobre una mezcla suelta de finas placas óseas conectadas por cartílago blando, lo que le da la apariencia de «cuero».

El Plastrón

El plastrón es la parte ventral o la parte inferior de las tortugas marinas. Está conectado con el caparazón mediante unos puentes laterales, que son placas duras de conchas. También se desarrolla en la fase embrionaria de la especie, es decir, mientras está en el huevo. Se compone de una serie de huesos del plastrón que se asemejan al pecho en los humanos.

Tanto el caparazón como el plastrón tienen funciones de protección contra depredadores, protección de sus órganos vitales y regulación de la temperatura.

El Esqueleto y el Cerebro

El esqueleto de las tortugas marinas es como el de pocos seres en la tierra; poseen esqueleto interno y esqueleto externo (el caparazón y el plastrón). El interno está compuesto de huesos gruesos y les ayuda a mantener su forma;  los músculos del esqueleto interno se fusionan al esqueleto externo.

 Su cerebro es relativamente más pequeño que su gran cuerpo; sin embargo, tiene una gran adaptación que le permite vivir y seguir funcionando en ambientes con muy poco oxígeno por largos periodos de tiempo y además investigaciones realizadas por científicos de varias universidades mexicanas,  evidenciaron que cuentan con un sistema neuronal que les posibilita percibir el campo magnético terrestre, lo que les permite conocer su ubicación geográfica en el océano y en la tierra. 

Mandíbulas y Picos

En lugar de dientes, las tortugas marinas tienen picos córneos que cubren su mandíbula superior e inferior, hechos de la misma proteína del caparazón (queratina). La forma de sus picos varía entre especies y está especializada para el tipo de dieta de cada una. Por ejemplo, en la tortuga verde, el pico es aserrado como un cuchillo para cortar el pasto marino, mientras que en la tortuga carey es puntiagudo como el de un halcón para sacar piezas de esponjas de los corales. Los picos pueden ser usadas para identificar las especies

Aletas

Las aletas están perfectamente adaptadas para el ambiente acuático, aunque también les funcionan de maravilla a la hora de cavar sus nidos en la playa. Las aletas delanteras les sirven para impulsarse, y las traseras, más como un timón, para dirigir su camino. Muchas especies cuentan con una o dos garras en cada aleta delantera que son fácilmente visibles.

Sistema Desalinizador

Las tortugas marinas cuentan con un sistema muy especializado para desalinizar el agua. Su esófago, que conecta la boca con el estómago, está adaptado para eliminar la sal que toman del agua de mar y de su alimentación. Además, tienen una glándula que les ayuda a excretar la sal que sus riñones no pueden procesar. Esta glándula está cerca de sus ojos, lo que ha inspirado el mito de que «las tortugas lloran», pues aparentemente lo hacen.

Capacidad de Buceo

Para finalizar este paseo por la biología y anatomía de las tortugas marinas, debemos resaltar su fabulosa capacidad de buceo. De hecho, son mucho más parecidas en este aspecto a los mamíferos marinos que a los demás reptiles. Pasan la mayor parte de su tiempo sumergidas, llevando una vida submarina bastante activa, buscando comida, durmiendo o incluso hibernando en el lodo, como ocurre en invierno en algunos lugares de los cayos de Florida o el Golfo de California en México. La tortuga Laúd se gana el premio de la mejor buceadora, ya que se ha reportado que puede sumergirse hasta 900 metros.

Te invitamos a seguir explorando el mundo de estos fascinantes seres, sabemos que a partir del conocimiento lograremos avances y generar conciencia para conservar nuestras tortugas marinas.

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