La tortuga amarilla, también conocida como caguama, es una de las tortugas marinas más grandes del mundo y una de las grandes viajeras del océano. Su poderosa cabeza y mandíbulas le permiten alimentarse de presas de caparazón duro, mientras que sus largas migraciones la llevan a recorrer enormes distancias entre sus zonas de alimentación y reproducción. Aunque es una especie ampliamente distribuida, enfrenta amenazas como la captura incidental, la pérdida de hábitat y la contaminación de los océanos.
La tortuga amarilla, también conocida como caguama, cabezona o boba, es la tortuga marina de caparazón duro de mayor tamaño. Los adultos generalmente presentan un caparazón de entre 76 y 120 cm de longitud y pueden pesar entre 65 y 200 kg. Se caracteriza por su cabeza grande y ancha, mandíbulas fuertes y un caparazón de color café rojizo; el plastrón suele ser amarillo o anaranjado.
Su caparazón presenta cinco escudos centrales y cinco pares de escudos laterales. La cabeza presenta dos pares de escamas prefrontales y dos pares de escamas postoculares. Posee dos uñas en cada aleta anterior.
Características distintivas: cabeza grande, pico ancho y fuerte, caparazón café-rojizo y cinco pares de escudos laterales.
Caretta caretta tiene una distribución amplia en aguas tropicales y templadas de los océanos Atlántico, Pacífico e Índico. Es una especie altamente migratoria que utiliza diferentes ambientes a lo largo de su ciclo de vida, desde zonas oceánicas durante las primeras etapas hasta áreas costeras de alimentación en etapas juveniles y adultas.
En México se encuentra en ambos litorales. En el Golfo de México y Caribe existen playas de anidación, principalmente en Quintana Roo. En el Pacífico mexicano no existen playas de anidación de esta especie; la población presente en Baja California Sur corresponde principalmente a juveniles y subadultos de la población del Pacífico Norte, asociada a las zonas de anidación japonesas.
Es una especie principalmente carnívora. Su cabeza grande y sus mandíbulas fuertes le permiten triturar presas con estructuras duras. Se alimenta de crustáceos, moluscos, peces, cefalópodos y otros invertebrados marinos. Los juveniles también pueden consumir organismos asociados al ambiente oceánico, mientras que los adultos suelen alimentarse en el fondo de zonas costeras.
Las hembras anidan principalmente durante la noche y regresan a las playas de reproducción después de periodos de 2 años. En México, la anidación ocurre principalmente en el Golfo de México y el Caribe, con las mayores concentraciones en Quintana Roo.
Una hembra puede realizar de una a cinco anidaciones durante una temporada, con intervalos de anidación de entre 12 -14 días. Las nidadas contienen generalmente alrededor de 100 huevos y el periodo de incubación es de aproximadamente 50 a 65 días, aunque puede variar de acuerdo con la temperatura de la arena.
Las crías emergen principalmente durante la noche y se desplazan hacia el mar, donde comienza una etapa de su ciclo de vida caracterizada por grandes desplazamientos y cambios de hábitat.
Entre las principales amenazas se encuentran la captura incidental en pesquerías, la degradación y pérdida de hábitats costeros, la contaminación marina, la ingestión de residuos, las colisiones con embarcaciones y los efectos del cambio climático.
En las playas de anidación, la iluminación artificial, el desarrollo costero, el tránsito de vehículos, la alteración de la vegetación y la perturbación humana pueden afectar la anidación y supervivencia de las crías.
UICN: Vulnerable (VU) a nivel global. Sin embargo, la subpoblación del Pacífico Norte está clasificada como Preocupación Menor (LC), reflejando un menor riesgo de extinción en comparación con otras subpoblaciones de la especie. Aun así, continúa dependiendo de medidas de conservación y monitoreo para mantener su estado actual.
NOM-059-SEMARNAT-2010: En Peligro de Extinción (P).
Protección en México: Todas las especies de tortugas marinas presentes en México están protegidas por la legislación nacional y se encuentran sujetas a veda permanente.
Tendencia poblacional: Las tendencias varían entre poblaciones. A nivel global se han documentado disminuciones importantes, aunque algunas poblaciones muestran recuperación como resultado de medidas de conservación.