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Tortuga Amarilla

La tortuga amarilla, caguama o Loggerhead tiene el aspecto de la más ruda de las tortugas. Con su gran cabeza y sus mandíbulas fuertes y aplastantes, puede comer y triturar grandes conchas. No tiene el caparazón más hermoso como la tortuga carey, no es tan grande como la tortuga laúd, no es tan rápida ni puede bucear tan profundo como la tortuga verde, y tampoco llega a las playas a desovar en grandes arribadas como la golfina. A pesar de no tener ninguna de estas llamativas características, la tortuga amarilla es noble. No por nada se le llama tortuga boba. Sin embargo, tiene algo que las demás no: puede vivir en un amplio rango de ecosistemas, anidando en el mayor rango geográfico de cualquier otra tortuga marina, desde los trópicos hasta zonas templadas y frías. Pueden vivir y alimentarse tanto en aguas abiertas como en regiones cercanas a la costa, desde el océano Atlántico en Brasil hasta Canadá. 

El caparazón de las hembras de la tortuga amarilla es café-rojizo mezclado con color oliva, y el plastrón es de color amarillo cremoso. Su piel es café-rojiza con tonos amarillos y naranjas. La piel de los machos tiene tonos más cafés oscuros. Su caparazón tiene cinco pares de escudos costales, es alargado y termina en punta con un engrosamiento hacia la región caudal. La cabeza es muy grande y de forma triangular, la mandíbula inferior tiene forma de flecha y está ligeramente doblada hacia abajo. Su cuello es corto y grueso. Los machos se diferencian de las hembras por tener una cola más larga y una uña curvada y gruesa en las aletas anteriores.

En cuanto a su distribución y hábitat, la mayor concentración de tortugas amarillas se encuentra en las costas de México, Cuba, el norte de las Bahamas, a lo largo de las costas de Norteamérica desde el río Mississippi, a lo largo del Golfo, y subiendo por la costa este de Estados Unidos hasta Canadá. Muy pocas tortugas amarillas se encuentran en costas europeas o africanas. En México, se dan anidaciones aisladas desde Tamaulipas hasta la península de Yucatán; sin embargo, del lado del Caribe, las anidaciones son abundantes en todo el litoral de Quintana Roo.

En el litoral del Pacífico mexicano, la especie no cuenta con zonas de anidación; la población de la tortuga amarilla en Bahía de Ulloa, Baja California Sur, es mantenida en su totalidad por las anidaciones que ocurren en el archipiélago japonés.

La tortuga amarilla llega a tener entre una y seis anidaciones por año, con intervalos de anidación de entre 12-17 días. El tamaño de la nidada es de 95 a 120 huevos, con un periodo de incubación de 55 días en promedio, con rangos de 48 a 60 días dependiendo de la temperatura de incubación.

Su alimentación se basa principalmente en moluscos, peces, langostas, cangrejos, calamares, almejas, entre otros. Son comedores de fondo, aunque también comen medusas de la superficie y macroplancton.

La población de tortuga amarilla se encuentra en peligro crítico según la lista roja de la IUCN. Tristemente, se enfrenta a muchos de los peligros actuales a los cuales están expuestas todas las especies de tortugas marinas. Algunas de las amenazas son: la pesca incidental, la utilización directa de los huevos y las tortugas para uso humano, la alteración de los ambientes costeros inducida por el hombre debido a la construcción, dragado, modificación de playas, contaminación y patógenos, desechos que afectan a las tortugas marinas (por ingestión o enredo, desorientación causada por luces artificiales), así como impactos de patógenos generalizados (por ejemplo, el virus del fibropapiloma) en la salud de las tortugas. 

Los impactos actuales y futuros del cambio climático, como el aumento de la temperatura de la arena en las playas de anidación, afectan la proporción de sexos de las crías, el aumento del nivel del mar y la frecuencia e intensidad de las tormentas que afectan los hábitats de anidación.

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