Dermochelys coriacea

Tortuga Laúd

La gigante de las tortugas, la tortuga Laúd, también conocida como siete filos, es uno de los reptiles vivos más grandes y la tortuga más grande del mundo. Esta especie tiene muchas características extraordinarias, vamos a mencionar las más relevantes: son especialistas en comer medusas, ponen los huevos más grandes de todas las tortugas, producen las nidadas y las crías más grandes de todas las tortugas, migran las distancias más largas, crecen más rápido que cualquier otro reptil, se encuentran entre los vertebrados de mayor distribución del planeta y son las tortugas que pueden sumergirse más profundo y por más tiempo; sus inmersiones pueden alcanzar hasta los 1000 m, como las ballenas. Su caparazón aerodinámico crea muy poca resistencia en el agua, pero su gran tamaño corporal y su aislamiento grueso y graso le permiten controlar su temperatura corporal de una manera que desafía el término «reptil de sangre fría». De hecho, puede mantener una temperatura corporal cálida constante incluso en el helado Atlántico Norte.

Definitivamente, se ganan el premio de ser uno de los vertebrados más raros de todo el planeta.

La tortuga Laúd se encuentra en todos los océanos del mundo, desde el Ártico hasta los trópicos y tan al sur como Nueva Zelanda y el Océano austral. En el Pacífico Oriental se le puede encontrar desde Alaska hasta Chile, con áreas de anidación principalmente en México y Centroamérica. En el Pacífico mexicano, podemos encontrarlas en 61 playas; sin embargo, el 45% del total de las anidaciones anuales se concentran básicamente en las siguientes playas: Mexiquillo, Michoacán; Tierra Colorada, Guerrero; Cahuitán y Barra de la Cruz, Oaxaca:  las playas Chacahua y La Tuza, Oaxaca; Zacatosa, Michoacán; Playa Ventura, Guerrero; Todos Santos y Agua Blanca, Baja California Sur.

Esta especie recorre grandes distancias desde sus áreas de anidación hasta sus zonas de alimentación y refugio. En promedio bucea a 300 metros, pudiendo estar sumergida hasta 45 minutos, principalmente de noche, en búsqueda de su alimento, el cual consiste principalmente en medusas. Según los investigadores, solo el cachalote y el elefante marino bucean más profundo y más tiempo que la laúd.

En cada temporada de anidación, cada tortuga Laúd pone en promedio 5 nidadas al año, en un intervalo de 10 días entre cada una, con un promedio de 62 huevos por nidada. A esta tortuga le toma muchos años llegar a la madurez sexual, el tiempo estimado es de 14 a 20 años y no se reproducen cada año, presentando un periodo de remigración de 2 a 3 años o más.

Su anatomía y fisiología son igualmente asombrosas. El caparazón de esta tortuga carece de escudos y está cubierto por una piel suave de textura coriácea de color negro y moteado blanco, una textura parecida al cuero o «leather», única en todas las tortugas marinas. Tiene 7 quillas longitudinales en el caparazón y cinco en el plastrón. El largo del caparazón puede medir hasta 1.80 m, y las hembras pueden pesar hasta 500 kg. La cabeza tiene forma triangular con dos cúspides maxilares conspicuas. En la parte dorsal, presentan una mancha rosa característica de cada individuo que puede ser usada como identificación individual por los investigadores. 

Un investigador taxónomo, y anatomista Anders Rhodin estudió por muchos años el esqueleto de las tortugas laúd y descubrió que los extremos de sus huesos contienen un cartílago grueso lleno de vasos sanguíneos. Esta característica es única entre todas las demás tortugas, cuyos huesos tienen cartílagos delgados que no contienen vasos sanguíneos. El cartílago especial de las tortugas laúd permite que sus esqueletos crezcan rápidamente porque los vasos sanguíneos pueden llevar nutrientes a los huesos rápida y efectivamente.  

Según la lista roja de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), esta especie se encuentra en peligro crítico y su población desciende. Los aumentos futuros de la población dependerán del éxito de las acciones de conservación que mitiguen las amenazas actuales y futuras a esta especie en toda su área de distribución, especialmente en las áreas de reproducción y alimentación, y de que no surjan nuevas amenazas (por ejemplo, el cambio climático) que puedan causar disminuciones de la población.

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